La asistencia sanitaria moderna es un proceso muy complejo, con muchas presiones y aspectos dinámicos que ponen a prueba la continuidad y consistencia de la entrega de una asistencia de calidad a los pacientes. Aún así, ¿sería posible afirmar que el entorno de formación refleja los equipos y el entorno de trabajo de los estudiantes de asistencia sanitaria con la auto-eficacia esperada a la hora de actuar de forma fiable de acuerdo a estándares libres de errores y a los expuestos en los libros de texto? Los programas de formación de enfermeros de la Escuela de Enfermería Goldfarb ofrecían una buena imagen aunque se realizaban a sí mismos esta misma pregunta.

La necesidad de "contextualizar" las experiencias de formación

En la actualidad, al personal clínico de todos los niveles se le requiere que realice valoraciones rápidas y precisas y que tome decisiones clínicas durante toda la ruta de tratamiento del paciente. Teniendo esto en cuenta, la Escuela de Enfermería Goldfarb se propuso crear un entorno de trabajo "realista" en el que contextualizar su formación, para mejorar las capacidades de sus estudiantes y su confianza antes de la experiencia clínica.

La escuela, cuyos orígenes se remontan a la Escuela-Hospital Judía de Enfermería del año 1902, se ha erigido como una institución reconocida internacionalmente por sus programas educativos innovadores y el fomento de conocimientos en enfermería mediante trabajos relevantes de investigación. Su completa oferta de programas de formación de enfermeros (incluyendo varias licenciaturas y máster y, más recientemente, el doctorado en enfermería (DNP/PhD) respalda el compromiso de la escuela con la preparación de graduados capacitados para el trabajo y con la búsqueda y fomento de talentos para realizar grandes contribuciones en la escena académica y práctica.

Marcar una diferencia

El crecimiento de la escuela y los elevados objetivos definidos para sus estudiantes fueron determinantes para que Goldfarb se embarcara en la iniciativa más ambiciosa hasta la fecha. La escuela recibió 40 millones de dólares USA para construir un nuevo edificio con las instalaciones de formación más avanzadas para apoyar sus programas. Teniendo en cuenta las ventajas que aportaba la formación con simulación, como medio para preparar a sus estudiantes para los retos únicos del lugar de trabajo, se construyeron seis laboratorios, que abarcaban casi 1.000 metros cuadrados de instalaciones educativas, totalmente equipadas con simuladores de paciente, sistemas audiovisuales y simuladores para formación en tareas específica.

Beth Haas, directora del Instituto de Simulación Clínica, no duda en absoluto de los efectos positivos que aporta la simulación a los estudiantes. "Los laboratorios de simulación ha tenido un impacto enorme en nuestros estudiantes, porque les permite cometer fallos en un entorno seguro y de bajo riesgo. Los laboratorios ofrecen a los estudiantes la posibilidad de pulir sus capacidades antes de su exposición a los pacientes, con el objetivo de mejorar el estado del paciente y la calidad de la asistencia".