El nuevo Hospital Materno Infantil (MCH) de Brisbane, Australia, que oficialmente abrió sus puertas en mayo del 2001, es un importante centro terciario de referencia que cuenta con un servicio permanente de emergencias, una unidad de cuidados intensivos, modernos quirófanos y unos servicios extensivos de pacientes internos y ambulatorios.

El MCH admite anualmente a más de 15.000 niños y ofrece tratamientos ambulatorios a más de 120.000, otros 32.000 niños reciben atención médica en el servicio de emergencias, que es el más activo del departamento de Queensland.

Servicio de cardiología pediátrica

Andrew Heasley, especialista en simulación del MCH, informa que las tecnologías de simulación se introdujeron en el hospital en el año 2008, tras el traslado de los servicios de cardiología pediátrica de Queensland a las nuevas instalaciones del MCH.

Debido a la falta de formación en cardiología pediátrica del personal médico del MCH, se observó que el hospital carecía de una serie de habilidades importantes. Para hacer frente a esto, Andrew y su equipo se decantaron por las tecnologías de simulación avanzada como una iniciativa para gestionar riesgos cruciales.

Al implementar la formación con simulación, la dirección del MCH pudo actualizar rápidamente las habilidades de su personal médico en un entorno seguro y fácil de utilizar. 

Los resultados fueron tan positivos que se ha continuado ofreciendo formación con simulación como un medio de apoyo en numerosos talleres y sesiones de formación del hospital.

Formación especializada

Según Andrew, uno de los elementos más útiles de la tecnología de simulación es la capacidad para trabajar en áreas de especialidades como las terapias ECMO y de recuperación: "La simulación nos permite ofrecer experiencias altamente realistas a equipos de especialistas de campos tales como las terapias ECMO y de recuperación, y posteriormente valorar su preparación para situaciones reales", afirmó.

Andrew indica además que las tecnologías de simulación tienen implicaciones importantes a la hora de garantizar la seguridad de los pacientes: "Haciendo que el personal practique primero con un maniquí, podemos solucionar problemas antes de que se produzcan. Las tecnologías de simulación permiten identificar problemas clínicos potenciales así como las deficiencias de nuestros procesos y formación", añadió. 

Otro aspecto útil de la simulación es que ofrece al personal de formación la capacidad de recrear situaciones médicas poco usuales o improbables y preparar a sus equipos para que puedan hacer frente a este tipo de eventos. En vez de esperar a pacientes reales que presenten este tipo de síntomas, la simulación permite al personal tomar parte en iniciativas de formación especializada. Tal y como apunta Andrew, esta capacidad es, "excelente para la formación de equipos, liderazgo, y aprendizaje basado en roles".

El futuro

Desde sus inicios, hace dos años, como una estrategia para la gestión de riesgos, las tecnologías de simulación se están implementando ahora en todo el MCH. Andrew explica que, aunque al principio parte del personal médico demostró poca inclinación a implicarse con esta tecnología, ahora se acepta como una parte más de la formación del personal.

Además, Andrew dedica parte de sus esfuerzos a asesorar a hospitales y centros de formación que van a embarcarse en la formación con simulación. En primer lugar, recomienda disponer de una persona dedicada a la coordinación de la simulación para poder "asumir las iniciativas de formación y fomentarlas" y, en segundo lugar, sugiere disponer de un espacio permanente dedicado para guardar y preparar los maniquíes. "Disponer de todo listo para su uso permite al personal realizar actividades de formación sobre la marcha, o simplemente cuando hay tiempo para ello, algo que no sería posible si no se dispusiera de este espacio dedicado’", afirmó. 

Observación: El programa de simulación del MCH se ejecuta en colaboración con el Centro de desarrollo de habilidades de Queensland, Australia.’